martes, 19 de febrero de 2013

EL CAMBIO PERMANENTE




EL CAMBIO PERMANENTE
por Francisco-Manuel Nácher

Si cada minuto cambia nuestro cuerpo y cada instante estamos
recibiendo estímulos y experiencias y almacenando recuerdos y
conclusiones y conocimientos, nuestro espíritu va también cambiando y, en consecuencia, ampliando su capacidad de comprensión y de reflexión, puesto que su base de datos es cada vez mayor.

Por tanto, va contra natura el enquistarse en unos conocimientos,
unas ideas o unas creencias, idénticas durante años. Lo lógico, lo normal y lo correcto es que la visión y las vivencias de las religión y de la ética y la moral vayan cambiando, a lo largo de la vida, no en el sentido de sustituirlas por otras, sino en el de ir profundizando en ellas. Pero nunca quedarnos quietos. Porque el que se queda quieto, ya está retrocediendo. Y sólo creciendo en edad y en conocimientos estamos actuando de acuerdo con la naturaleza.

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