sábado, 25 de abril de 2015

Tannhäuser


TANNHÄUSER
 por Francisco-Manuel Nácher 

    1.- Esta ópera está también basada en un antiguo mito que, como sabemos, fueron los medios de que las Jerarquías divinas se valieron para sembrar ideales elevados e indicar a los hombres, mediante imágenes y subconscientemente, el camino del progreso. 
   2.- En tiempos antiguos el amor era algo brutal. La mujer era sólo objeto de venta, de contrato, de rapto o de conquista en la guerra. De ella no se valoraba sino el placer sexual que proporcionaba y los hijos que procreaba. No tenía ninguna ocasión de hacer valer sus facultades más elevadas.
   Lógicamente, como hijos de tan brutales uniones, casi siempre simples violaciones, eran atraídos espíritus reencarnantes de las mismas características, con lo que la evolución humana era casi imposible.
   3.- Para salir al paso a esa situación, elevar de categoría el amor y cambiar el rumbo de la humanidad, aparecieron en la Edad Media los trovadores, bardos o caballeros andantes, que gozaban del don de la palabra y del canto. Eran siempre bien recibidos en palacios y castillos y viajaban de país en país e influenciaban en la formación de ideas, al tiempo que sembraban elevados ideales.
   4.- En la obra que comentamos se va a celebrar en el castillo de Wartburg un torneo de trovadores que dilucidará, precisamente, si la mujer tiene o no derecho a disponer de su propio cuerpo ante los abusos licenciosos de su marido y si debe, por tanto, ser considerada por éste como una compañera, con derecho al amor del alma, y no como una posesión o una simple esclava sometida al dictado de su amo. 
  5.- Por supuesto, esta cuestión aún no ha sido resuelta satisfactoriamente por la Humanidad - pensemos en los malos tratos aún tan frecuentes entre nosotros, y pensemos en los países en los que la mujer, casi siempre por razones religiosas, está totalmente sometida el varón - pero sólo en la medida en que nos vayamos conformando a esa manera de ver las cosas, será posible un mejoramiento de las razas. 
   6.- Esta aspiración es, sobre todo, imperiosa para los que aspiran a una vida más pura, más a tenor de las leyes naturales. Pero es que, además, debido a la alternancia de sexos en las sucesivas reencarnaciones, los oprimidos de hoy se han de convertir en los opresores de mañana, con lo cual es imposible progresar.
   7.- En la obra que estudiamos, Tannhäuser, que representa un alma en determinado estado de evolución, ha sufrido desengaños de amor porque su amada, Elisabet, era demasiado joven y pura para ser requerida por él. 
   De modo que, suspirando con un vehemente deseo pasional, atrae un ente de naturaleza totalmente distinta: Un elemental, un ser de naturaleza etérica que vive de los deseos carnales, en cuya satisfacción se derrocha la fuerza creadora sexual y que en la obra se presenta como Venus, la diosa del Amor, que lo conduce a su cueva. 
  Empieza, pues, la obra con una escena de libertinaje. Venus está en un lecho y, a sus pies, Tannhäuser despierta de un sueño que le ha hecho desear volver a la Tierra. Este deseo es normal, ya que se debe a la Ley de las Alternancias, que nos hace “cansarnos”, perder interés por lo que ya poseemos y suspirar por lo que aún no es nuestro. Ya dijo Jehová, al hacer aparecer ante Noé el Arco Iris que mientras permaneciese allí, en lo alto, habría alternancias: día y noche, primavera y verano y otoño e invierno y pleamar y bajamar.   Tampoco se pueden desear y obtener en el cielo experiencias que sólo son posibles en la Tierra. 
  Por eso Tannhäuser abandona la cueva de Venus para volver al mundo y adquirir la experiencia necesaria, a base de errores y de dolor, y abandonar así los placeres que no le proporcionan ningún poder anímico.
   Pero las fuerzas inferiores hacen siempre lo posible por mantener sus conquistas y eso es lo que hace Venus al despedirse de Tannhäuser y pronosticarle que pronto estará de nuevo sumergido en el polvo, que sufrirá toda suerte de desprecios y volverá buscando de nuevo su hechizo. 
   Tannhäuser, sin embargo, siente en su pecho la llama del amor con tal intensidad que responde: “Mientras yo viva, mi arpa sólo cantará tu belleza. Nunca me inspirará un tema de menor exaltación.  Tú, fuente de belleza y de gracia sutil, fomentas sin cesar los deseos del amor con dulcísimos cantos. El fuego que has encendido en mi corazón arderá allí siempre para ti como la llama de un altar. Y, aunque con ánimo triste yo te abandone, siempre seré tu campeón. Pero tengo que marcharme; tengo que volver a la vida de la Tierra. Si aquí permaneciese, quedaría en las condiciones de un esclavo. Tengo sed de libertad, aunque signifique mi muerte. Y por eso, oh reina, huyo de ti”. 
  Por tanto, cuando Tannhäuser abandona la cueva de Venus lo hace como paladín del lado bajo y sensual del amor y va al mundo a enseñar esa clase de amor, ya que está implícito en la naturaleza humana que, cualquier cosa que siente en su corazón, tiende a expresarlo externamente. Cristo dijo: “Como uno piensa en su corazón, así es él”. 
  8.- Conociendo, pues, el país, se dirige al castillo de Wartburg, donde sabe que hay trovadores y torneos y que los dueños del mismo gustan de escuchar trovas y son generosos con los trovadores. 
   Por el camino, se encuentra con una peregrinación de penitentes que va a Roma a pedir el perdón por sus pecados y que van cantando. Él siente remordimiento, la sensación de ser un delincuente.
   En el bosque, sin embargo, encuentra a un grupo de trovadores, antiguos amigos suyos, que van al castillo a un torneo de canto y que, al no haberlo visto durante mucho tiempo, le preguntan dónde ha estado. Tannhäuser, sabiendo que son despreciados con espanto quienes se relacionan con seres etéricos inferiores, responde con evasivas. 
  Se entera entonces de que el torneo va a ser sobre el tema del amor y que el ganador recibirá el trofeo de manos de la hija de los dueños del castillo, su amada Elisabet, que fue causa de su desvío, y que consistirá en aquello que el ganador pida, por muy alto que esté. Así que espera que su intenso amor por ella, le inspire y pueda conquistarla. Y, como siempre que actuamos contra las leyes naturales, conquistamos las correspondientes consecuencias, Tannhäuser, al desear de modo sensual a Elisabet, está preparándose los sufrimientos que son consecuencia de ello y que, en el fondo, deseaba experimentar al abandonar la Cueva de Venus. 
    9.- Wolfram von Eschembach, uno de los mejores trovadores, amigo de Tannhäuser y que ama también, en secreto, a Elisabet, le  confía que de quien ella está enamorada es de él y que no ha presenciado ningún torneo desde que desapareció. En su fuero interno, se propone ayudar a su amigo, aunque ello le suponga grandes dolores de corazón.
   Tannhäuser encuentra en el castillo a Elisabet y ésta le dice: 
  “El mundo para mi se ha oscurecido. El reposo y la alegría han huido de mí. Desde que escuché tus locas canciones he conocido la angustia de la felicidad y el dolor y cuando te fuiste, la paz de mi corazón se fue contigo. Ningún trovador ha podido despertar mi alegría. Sus canciones me parecen tristes y muertas. Oh, dime, ¿por qué estoy así?”
   Tannhäuser le contesta:
  “Loado sea el amor por esta delicada prueba. El amor ha tocado mi arpa con dulce magia. Por mi canción el amor te ha hablado y, cautivo, me deja prosternado a tus pies”.
   Y Elisabet responde:
   “¡Bendita sea la hora de nuestro reencuentro! ¡Bendito poder el del amor! Por fin, he podido saludarte y ya no vagarás por más tiempo. Ahora la vida despierta de nuevo en mi corazón. La nube de pesares se ha rasgado y el sol de la alegría alumbra de nuevo”.          10.- Son, pues, dos los enamorados de Elisabet. Pero sus maneras de concebir el amor son bien distintas. Y eso se pone de manifiesto durante el torneo, cuando ambos interpretan sus respectivas creaciones.
    Fijémonos, de momento, en las palabras del padre de Elisabet, para dar comienzo al acto: 
    “Así como muchas veces, en tiempos de guerra, habéis desafiado a la muerte y luchado como buenos caballeros para mantener el honor, así, trovadores, habéis luchado y salvado la virtud y mantenido la verdadera fe con la dulce voz de vuestro canto. Afinad ahora vuestras arpas y componed nuevas canciones. Describid el verdadero amor para que lo conozcamos a fondo y, el que lo haga del modo más noble, recibirá su recompensa de manos de la princesa”.
   Este último verso nos hace ver y comprender el papel de los caballeros trovadores: Debían ir a la guerra y defender con la espada a todos aquellos que necesitasen protección y ayuda. A medida que se ejercitaban en estos menesteres, aprendían las lecciones del valor  físico y, en cierto modo, las del valor moral, ambas necesarias para el desarrollo del alma. 
  Todo el que inicia el Sendero es un caballero andante que ha de ser fuerte física y moralmente. El adelanto espiritual va casi siempre acompañado de sufrimientos físicos, de enfermedades, que hay que saber soportar con entereza, sacrificando el cuerpo al alma.   Era misión de los trovadores fomentar ese valor e inculcar las virtudes superiores. Todos utilizaban un estilo, una vibración que nos pone en contacto con las esferas más elevadas de la naturaleza y que no son percibidas por la Humanidad ordinaria. Además, muchos de ellos eran iniciados o hermanos legos. Por eso sus palabras eran verdaderas perlas de sabiduría. Eran considerados instructores, como sabios y, realmente, pertenecían a la verdadera aristocracia espiritual.
   Había excepciones, como siempre. Pero Tannhäuser no era una de ellas. Él era un alma noble, a pesar de sus faltas. Realmente, todos tenemos mucho de Tannhäuser antes de convertirnos en Wolfram.
   11.- Se realiza el sorteo y le toca intervenir a Wolfram en primer lugar. Wolfram canta lo siguiente: “…
  Levanto mis ojos a uno cuyo poder y esplendor celeste en este cielo radiante brilla con suave fulgor y, mirando este resplandor puro y tierno, mi corazón se hunde en oraciones y en santos sueños. Y, entonces, la fuente de toda delicia y poder es revelada a mi alma atenta, de cuyas profundidades insondables me inunda una lluvia de alegría. Un tierno bálsamo que cura los pesares. Oh, que no se me ocurra nunca turbar sus aguas tan puras ni agitarlas con turbulentos deseos. Te quiero adorar arrodillado, con alma devota. Mi corazón aspira a vivir y morir por ti. No sé si estas débiles palabras podrán expresar lo que yo he sentido del verdadero y tierno amor”.                Tannhäuser responde cantando: 
  “…Yo también he bebido de aquella fuente de placeres. Sus aguas, Wolfram, yo las conozco bien. ¿Quién que tenga vida puede atreverse a ignorarla? Escucha cómo demostrará sus virtudes. Pero yo no me acercaría a su borde si no me consumiera un deseo del alma. Sólo en este caso dejaría que sus ondas me refrescasen y restaurasen mi vida toda y mi corazón. Oh, marea de alegría, permite que yo te posea. Ante ti huyen temores y dudas. Dejo que tus raptos insondables me bendigan. Por ti sólo dejo que mi corazón lata con violencia y me  siento poseído de un esplendor ardoroso y quisiera arder con eterno afán. Así traduzco yo lo que he conocido del verdadero amor”.
   Son los dos extremos del amor: El de Wolfram es el amor del alma por el alma; el de Tannhäuser, el amor sensual. El primero es el amor que trata de dar, de darse. El otro quiere recibir, exige la posesión.
   De momento, la posesión sigue siendo el objetivo principal del amor, muy lejos de la concepción de Wolfram, que es la correcta y la que hemos de alcanzar. Conociendo que el espíritu es bisexual y que los renacimientos suelen alternar el sexo, lo lógico es aspirar a que ambos sexos tengan en esta Tierra los mismo privilegios y derechos y obligaciones. 
  12.- Durante el certamen, tras cada intervención, todos los presentes alaban los sublimes ideales que se van expresando, en torno al amor, concebido como la camaradería del alma. Pero, tras cada intervención, Tannhäuser expone su concepción sensual del mismo. Finalmente, rabioso por verse contradicho por todos, a los que considera necios sentimentales, grita, furioso, su secreto y dice: “Id a ver a Venus. Ella os enseñará el amor”. Todos comprenden con ello que ha cometido el pecado imperdonable en su peor aspecto, es decir, en el comercio con una entidad etérea, y se ha depravado con ello, sin redención posible. De modo que todos los caballeros se lanzan contra él, espada en mano, y es Elisabet la que los detiene pidiéndoles que le perdonen la vida para darle la oportunidad de arrepentirse. Se escucha un coro de peregrinos y los presentes convienen en que, si Tannhäuser acepta el ir a Roma en peregrinación para impetrar el perdón del Santo Padre, ellos le respetarán la vida.
   Cuando Elisabet revela el dolor de su corazón por su demanda en favor de Tannhäuser, éste se da cuenta de la enormidad de su pecado y acepta ir a Roma en peregrinación, uniéndose a los que están pasando por las proximidades del castillo.
   13.- Como es un alma fuerte, lo que hace lo hace bien. De modo que su contrición es tan sincera como grave ha sido su pecado. Todo su ser está deseando verse libre de impurezas para poder aspirar al amor más noble y elevado, que ha despertado en su pecho, gracias a Elisabet. 
   Mientras los demás peregrinos van cantando alabanzas, él no se atreve ni a mirar en dirección a Roma y clama constantemente “Sé misericordioso, Dios mío, conmigo, pobre pecador”. Mientras los otros duermen en hostales bajo techo, él lo hace en la nieve y, al llegar a Italia, para que sus bellezas no le procuren placer, venda sus ojos y así camina hasta la ciudad eterna. 
   Llegó la mañana del día en que el Santo Padre le iba a recibir. Iba lleno de esperanza. Estuvo todo el día de pie, esperando que pasasen varios miles que, con el éxtasis en sus ojos, recibían el perdón de sus pecados veniales pero que les remordían, y marchaban contentos, dispuestos a recomenzar la lucha por la vida.    Por fin le llegó el turno. Esperaba unas palabras de bondad. Pero, en su lugar, tras exponer su pecado, sólo escuchó: “Si tú te has asociado con demonios, no hay perdón para ti, ni en los cielos ni en la tierra. Más fácil sería que floreciese este palo seco que uso como báculo que, que a ti se te perdonasen los pecados”.  
  Esto apagó la última chispa de esperanza, y la lujuria se dejó sentir. Su amor se convirtió en odio y, temblando de rabia, maldijo el cielo y la tierra jurando que, si no podía gozar el verdadero amor, volvería otra vez a la cueva a buscar a Venus y, diciendo a los otros peregrinos que lo siguieran, se separó de ellos y regresó solo a su país.
   14.- Entretanto, Elisabet, la virgen pura y casta, para quien el amor de Tannhäuser había huido, oraba incesantemente por él. Y, cuando se oyeron los cánticos de los peregrinos que regresaban de Roma y Tannhäuser no vino entre ellos, Elisabet abandonó este plano para impetrar personalmente ante el trono del Padre el perdón para Tannhäuser. 
   La procesión funeral de Elisabet se cruza con Tannhäuser y éste siente un dolor imposible de expresar. Llega otro grupo de peregrinos que dicen que ha florecido el bastón que el Papa tenía en su mano y que eso significa que un pecador ha obtenido el perdón del cielo que no le había sido concedido en la tierra. 
  15.- A pesar de una serie de afirmaciones y creencias que no casan con las realidades ocultas, la leyenda contiene grandes verdades espirituales que cada día se hacen más evidentes.
    Trata del pecado imperdonable, el único que hay que pagar en la propia carne, que no puede ser redimido, sino que ha de ser expiado. 
    Jehová es el encargado, durante el Período Terrestre en el que nos encontramos, de proporcionar los vehículos a quienes aquí estamos evolucionando. Es el autor de la generación y el factor principal de la gestación, que da la prole a los hombres y a los animales, usando el rayo de la Luna, su sede, en los momentos astrológicamente apropiados.
   Antes de la Caída, la Humanidad no conocía el bien ni el mal. Hacía lo que se le ordenaba. Pero, cuando tuvo la posibilidad de actuar libremente, al tomar las cosas en sus propias manos, tuvo que empezar a aprender las necesarias lecciones por medio de las consecuencias de sus errores, las que le dieron y le siguen dando el conocimiento, no sólo del bien, sino también del mal, para que, con el tiempo, hagamos sólo aquél libremente.
   Hay una profunda relación entre el ángel de la espada flamígera a la entrada del Edén y el ángel con la flor abierta en la puerta del Templo de Salomón; entre la lanza y el cáliz del Grial; entre la vara de Aarón, que brotó, y el báculo del Papa que floreció; entre la muerte de la pura y casta Elisabet y el perdón que borró la mancha del pecado de Tannhäuser. El Báculo, la Vara, representa la columna vertebral por la que ha de ascender el Kundalini o Fuego de la Generación. Nadie que no haya conocido el terrible tormento de la tentación puede comprenderla. Por eso el propio Cristo vino aquí y quiso ser tentado. Para conocer lo que sucede y cómo se puede reaccionar.
    El hecho de que Cristo fuera tentado demuestra que la tentación en sí no es pecado. El pecado consiste en ceder a ella. Por tanto, Tannhäuser estaba libre de pecado pus, resistiendo la tentación, había salido de la cueva de Venus. Cada vez que uno es tentado y resiste la tentación, sube un escalón en la evolución. Pero nadie ha alcanzado la perfección y, además, como hemos dicho, el caer nos reconduce luego al bien con más conocimiento que antes.
   Es, pues, más meritorio y evolucionado el virtuoso, que ha caído y ha aprendido, que el inocente, que no conoce las consecuencias de la tentación. Por eso Cristo dijo muy claro que “hay más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente que por cien justos que no necesitan de arrepentimiento”.
  Cuando uno falla o es infiel en el amor y se arrepiente sinceramente de su error, es más fácil que se convierta en un compañero más perfecto, que otra persona que no haya caído y, por tanto, está expuesta a la tentación y no se sabe si se arrepentirá.          16.- Ahora no tenemos suficientemente claro qué necesitamos para evolucionar debidamente. Pero el error y la correspondiente rectificación nos llevarán a lograrlo.
    A Tannhäuser el Papa le cierra la puerta de la esperanza a la cara porque la letra de la ley así lo exige. Pero la misericordia de Dios no se frustra por ello. Y el báculo del Papa florece para dejar claro que el pecador ha sido perdonado, o sea, que el pecado ha sido borrado de su átomo simiente. La ley inferior, pues, ha sido invalidada por otra ley superior.
    17.- Cuenta la leyenda que Lucifer, cuando luchó con el arcángel Miguel por la posesión del cuerpo de Moisés, perdió la joya más preciada de su corona. Se trata de la esmeralda llamada “Elixir”, que cayó al abismo y fue luego recuperada por los ángeles. Con ella se hizo el cáliz o Santo Grial que fue empleado luego para contener la sangre purificadora que fluyó del costado de Cristo cuando fue perforado por la lanza del centurión. 
   Notemos, primero, que era verde, que es una combinación de azul y amarillo y es, por tanto, complementario del tercer color primario: El rojo.
   En el mundo físico, el rojo tiene tendencia a excitar, a dar energía, mientras que el verde tiene un efecto refrescante y calmante. Sin embargo, el asunto es distinto, visto desde el Mundo del Deseo, porque allí el color verde es activo y tiene sobre nuestros deseos y emociones los efectos que aquí atribuimos al color rojo. Así que, el color verde de la joya perdida por Lucifer, demuestra su naturaleza. Es la antítesis de la Piedra Filosofal y por ello tiene el poder de extraer la pasión y de engendrar el amor del sexo por el sexo, opuesto al amor casto y puro, simbolizado por la piedra blanca del Apocalipsis, que representa el amor del alma por el alma. Por eso se denomina a los celos “el monstruo de los ojos verdes”, haciendo referencia a ese efecto del complementario en el Mundo del Deseo.
   18.- El Santo Grial tiene su réplica en el cáliz de las flores, también siempre verde. En su interior dormita el fuego creador. Y otro tanto sucede en el interior de cada uno que busca el Santo Grial. 
   La voluntad es la facultad o polaridad masculina del alma, y la imaginación, la femenina. Cuando la voluntad es el atributo más  fuerte, el espíritu se reviste con atavío masculino en esa vida. Y, cuando es la imaginación la predominante, adopta la vestimenta femenina.
  De ese modo, bajo la Ley de las Alternancias, vigente en la presente edad del Arco Iris, el espíritu lleva un traje distinto en vidas alternas. Sin embargo, sea masculino o sea femenino el único órgano sexual aparente, existe también el otro en estado latente. Y así será mientras continuemos utilizando cuerpos físicos. 
  19.- La historia simbólica, pues, de Lucifer perdiendo su joya, es la expresión simbólica del hecho de que el hombre dejó de conocerse a sí mismo - hombre y mujer puesto que el espíritu es bipolar y, por tanto, bisexual - y conoció a su mujer, es decir conoció sólo la parte aparente del sexo de su espíritu compañero. Y de que el Grial, que así se perdió, sólo puede ser recuperado mediante la depuración de la sangre, mediante la eliminación de ella de la pasión sexual que la envenena, regresando al estado inicial de pureza. 
  20.- Cada año, cuando llega el momento apropiado, las vibraciones astrales penetran en las semillas sembradas y despiertan en ellas la dormida fuerza generadora de la actividad. La nueva planta sale de la tierra en toda su hermosura. Así es cómo el acto de la generación se realiza de un modo perfecto, en armonía con las leyes naturales y de ello resulta algo hermoso que adorna la tierra toda.
   En el hombre es distinto, desde el momento en que los Luciferes despertaron la cualidad femenina de la imaginación. De modo que ahora el acto generador se realiza sin tener en cuenta los rayos solares y lunares propicios y, en consecuencia, el pecado - la transgresión de las leyes naturales - y la muerte - su consecuencia - se han adueñado del mundo. La luz espiritual se ha apagado y nos hemos quedado ciegos para apreciar la gloria del cielo. 
   21.- Según los guías divinos, la vara viva de Aarón era el símbolo del poder espiritual. Pero la vara se secó y fue depositada en el Arca de la Alianza. Sin embargo, no debemos pensar que no existe redención posible. Porque, lo mismo que el hombre fue expulsado del Edén cuando la joya verde cayó a los abismos - nos hizo pasar de la “generación” a la “degeneración” - desde la corona de Lucifer, pero fue recogida por los ángeles, del mismo modo está a nuestro alcance la Piedra Blanca, o Piedra Filosofal, el símbolo de la emancipación que se obtiene mediante la “regeneración”, que no es otra cosa que la canalización correcta y su consiguiente alquimización, de la fuerza creadora sexual, ahora malgastada y profanada por doquier. Sólo así iremos venciendo el pecado y, con él, la enfermedad y la muerte. Y nos revestiremos de inmortalidad que nos conducirá hasta Cristo. 
   22.- Éste es, pues, el mensaje de la historia de Tannhäuser: Que la pasión es veneno; que las consecuencias del empleo incorrecto de la fuerza creadora sexual dirigiéndola hacia abajo para la satisfacción de las pasiones, pueden ser evitadas con sólo invertir el sentido y canalizar esa fuerza creadora hacia arriba, hacia los centros de la cabeza; que podemos pasar de las sombras a la luz con sólo realizar ese esfuerzo, definitivo y necesario para nuestra propia evolución y la del mundo entero.
   23.- El espíritu se ha visto cristalizado en un cuerpo físico como consecuencia de la pasión, y sólo mediante la castidad podemos desembarazarnos de él, mediante la elevación de categoría del amor, haciéndolo pasar de una unión pasional de cuerpos a una fraternidad, a una amistad sincera y sin exigencias entre espíritus. No es casualidad que sea el amor llamado “platónico” el que a todos nos parece más sublime, aunque luego no alcancemos a plasmarlo en la realidad tal y como realmente lo sentimos. Todos, cuando nos enamoramos, cuando sentimos en nuestro interior arder esa llama que todo lo abrasa, que llena nuestros sentidos y nuestros pensamientos y nuestros anhelos, que convierten al ser amado en el centro de nuestras vidas, no experimentamos ninguna apetencia sexual. Es más tarde, cuando nuestro hábito, adquirido a lo largo de vidas de depravación se nos impone, cuando comenzamos a sentir unos deseos y unas necesidades muy distintas de las iniciales que entonces nos bastaban para trasladarnos al país de la felicidad.
   24.- No debe interpretarse, pues, que la supresión del deseo sexual exija quedarse soltero o practicar el celibato. No. De lo que se trata es de comprender que somos espíritus bisexuales, vestidos con vestiduras de una sola polaridad y que el verdadero amor ha de hacer abstracción de los vestidos, que no son ni esenciales ni significativos en la evolución ni en el verdadero amor, y consistir en la fusión de almas, en la entrega total y sin condiciones. Que esa entrega y esa identificación resultan siempre infinitamente más gratificantes, definitivos, elevados y totales, que la búsqueda o la fruición de  placeres simplemente físicos y de nivel animal, que en vez de unirnos, nos alejan y separan apenas terminados. 
  25.- Conviene tener en cuenta a estos efectos que el Guardián del Umbral, al que tendremos que enfrentarnos antes de poder penetrar voluntariamente en los mundos superiores, tiene la apariencia de un monstruo - está formado por toda la negatividad de todas nuestras vidas pasadas y aún no pagada mediante la retribución - del sexo opuesto al nuestro actual y, sin embargo se nos aparece de un modo aterrador y nos consta que se trata de una parte de nosotros mismos. Y, cuanto más licenciosos y viciosas hayamos sido, peor será su apariencia. Recordemos el momento en que Parsifal recibe el beso de Kundry, con el que ésta pretende seducirlo y él resiste la tentación, recordando los dolores de Amfortas y comprendiendo de dónde proceden sus padecimientos incurables. Kundry es víctima de un acceso de cólera al verse rechazada. Es el momento en que Parsifal está enfrentando su Guardián del Umbral. Y ha de vencerlo antes de que pueda recibir la Lanza Sagrada, arrebatándosela a Klingsor. 

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1 comentario:

  1. DOS NATURALEZAS PUGNAN POR EL DOMINIO DE NUESTRO SER.
    LA COMPRENSIÓN DE SUS ESENCIAS Y LA ASIMILACIÓN DE LAS LECCIONES DE LA VIDA, AYUDAN A LA DECISIÓN DE BUSCAR VIVIR Y DAR LA JUSTICIA DEL REINO DE LOS CIELOS EN NUESTROS VÍNCULOS.--ASÍ CRECE EL CUERPO DEL ALMA Y EL ESPÍRITU AUMENTA SU PRESENCIA, HASTA CONQUISTAR DEFINITIVAMENTE EL INTERIOR Y BRILLAR EN EL EXTERIOR, POR EL VALOR, LA HUMILDAD Y LA PUREZA.

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