lunes, 14 de noviembre de 2011

CURACIÓN E IMAGINACIÓN


CURACIÓN E IMAGINACIÓN

Como se ha dicho arriba, la imaginación , llegará un momento en que
reemplazará al deseo como causante de la acción. Dado que la imaginación tiene su
origen en el Mundo del Espíritu de Vida, hogar de Cristo, seguir el ejemplo de Cristo
será el mejor método para transmutar los deseos inferiores en vida anímica, luz
anímica y poder anímico. Cristo nos dijo que predicásemos, enseñásemos y
curásemos al enfermo. Curar puede ser el mejor método para canalizar la imaginación
y purificar los cuerpos de deseos, tanto del sanado como del sanador.

Cuando Jesucristo fue crucificado, una energía curativa se derramó en los
varios cuerpos de nuestro Planeta para proveernos de sustancia mental, emocional y
etérica más puras. Recordando la crucifixión, vemos que fue herido en diversas partes
del cuerpo: Las manos, los pies, el costado y la cabeza. Los santos ostentan estigmas
en esos mismos sitios y el arte religioso sitúa ojos frecuentemente en algunos de
ellos, como las palmas de las manos, la frente y la región del pecho, para indicar que
esas áreas son como ventanas abiertas a planos espirituales.

No sorprende que los investigadores modernos hayan comprobado que los
sanadores espirituales emanan su energía por esos mismos puntos: Las palmas de las
manos, las plantas de los pies, el pecho y la cabeza. Las enseñanzas rosacruces
recalcan la importancia de un corazón puro como fuente de energía sanadora. Los
investigadores han comprobado que, cuando el paciente está ausente, la energía
sanadora surge fundamentalmente del plexo solar o región del corazón.

Cuando el paciente está presente, sin embargo, la energía sanadora surge
principalmente de las palmas de las manos, pero también de las plantas de los pies y
de las mejillas, indicando, quizás, conexión con la laringe. Como aspirantes
espirituales podemos convertirnos en más eficientes canales para la energía sanadora,
si abrimos conscientemente tales puntos. Y nuestra imaginación es la fuerza capaz de
abrir esos canales de sanación.

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LA MEDITACIÓN. CONSEJOS PARA LA MISMA.
por John Hempstead
(de Rays from the Rose Cross de octubre de 1980, traducción de Francisco-Manuel
Nácher)

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