lunes, 14 de noviembre de 2011

MEDITACIÓN PARA LA CURACIÓN


MEDITACIÓN PARA LA CURACIÓN


1.- Preparémonos para meditar como ya se ha expuesto.

2.- Con los ojos cerrados, imaginemos una rosacruz frente a nosotros, fuera de
nuestro cuerpo y esperando recibir energía curativa para canalizarla hacia los que la
necesiten.

3.- Canalicemos la energía curativa de nuestro corazón hacia la rosa blanca
sobre la cruz. Imaginemos la fuerza curativa claramente como una energía que fluye,
o un color, como una luz sanadora pura o como un armonioso tono sanador. Esta
corriente curadora puede reforzarse repitiendo las palabras-clave "Amor divino y
curación" a cada espiración.

4.- Cuando el canal del corazón haya quedado abierto y libre, empezaremos a
canalizar energía sanadora desde el corazón hacia las palmas de las manos y desde
ellas hasta las puntas finales de los brazos horizontales de la blanca cruz.
Continuemos así hasta que los canales hayan quedado abiertos y libres.

5.- Canalicemos la energía sanadora desde nuestro corazón hasta las plantas de
los pies y, desde ellos, hasta el punto inferior de la cruz. Continuemos así hasta que
los canales hayan quedado abiertos y libres.

6.- Canalicemos la energía curadora desde el corazón, a través de la laringe y
de las mejillas, hasta el punto situado entre las cejas (el Vigilante Silencioso) y/u
otras partes de la cabeza y, desde allí, al brazo superior de la cruz. Abramos y
dejemos libre ese canal.

7.- Imaginemos, durante unos minutos, que estamos ayudando a Cristo y que
somos Cristos en formación, soportando el peso de la cruz para sanar las
enfermedades de la Humanidad del Planeta.

Si esta meditación sanadora la imaginamos vívidamente, veremos que
determinados canales son más activos que otros, apenas abiertos. Podemos meditar
largo tiempo enviando energía a su través. Puede ocurrir que los canales se abran,
casi por sí mismos, en un orden distinto del arriba descrito. También puede ocurrir
que se abran en una secuencia rotativa. Cualquier método que nos parezca bueno
hemos de desarrollarlo a lo largo de varias meditaciones. La meditación para la
curación, tal y como queda aquí descrita, puede ser un medio de convertirse en
operario de la viña de Cristo, que un día sostendrá la Tierra y liberará a Cristo de las
ligaduras que le sujetan y que aceptó en beneficio nuestro.

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de: LA MEDITACIÓN. CONSEJOS PARA LA MISMA.
por John Hempstead
(de Rays from the Rose Cross de octubre de 1980, traducción de Francisco-Manuel
Nácher)

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